martes, 7 de junio de 2016

De el caso Harambe

Al respecto de la tragedia ocurrida en el zoológico de Cincinatti el pasado 28/05, me han surgido cantidad interminable de preguntas. Vengo aquí a madurar mi opinión porque no me queda claro ni siquiera qué es lo que debería pensar. A diferencia de los cuidadores del zoológico, yo no creo que fuera necesario decidir entre la vida de uno u otro de los involucrados. La decisión se tomó y no me habría gustado estar en el lugar de quienes la tomaron pues quiero pensar que lo hicieron lo mejor que pudieron y con las mejores intenciones, pero van a cargar con la muerte de un animal por el resto de sus vidas. Y no lo digo en el tenor ambientalista defensor radical de los animales, creo que cuando uno se cuestiona el hecho de que hayan disparado al gorila para salvar al niño no quiere decir que consideremos más importante la vida del gorila, de hecho, me parece que quienes planteamos esa cuestión es sólo porque reconocemos el valor de la vida de Harambe y vale la pena preguntarse ¿por qué no salvar a Harambe? Independientemente del peligro en que pudo o no estar el niño, sólo por cuestionar los valores antropocéntricos, para ver si logramos reconocer la importancia de la vida de un gorila o mejor poner en entredicho por qué los hombres nos sentimos con el derecho de decidir acerca de la vida del resto de las especies.
El gorila occidental de tierras bajas es una especie en peligro de extinción ya que existen menos de 170.000 en el mundo, de los cuales 765 están en zoológicos. Cuando se habla de especies en peligro la idea subyacente es que cada individuo cuenta, así que ¿por qué no dormir a Harambe? El personal del zoológico, así como otros famosos protectores de animales, sostienen que no existen fármacos anestésicos para carnívoros en el mundo que permitan dormir a un animal en menos de cuatro minutos…habrá que suponer que además, por alguna razón, no pudieran disparar más de un dardo para que el efecto fuera más rápido. De cualquier forma, según el comunicado de la dirección del zoológico, la primera acción que se tomó fue intentar distraer a Harambe, que es lo que dicta el protocolo de emergencias, sin embargo resaltan que ante dicho llamado sólo acudieron las hembras, mas no Harambe, quien incluso se agitaba cada vez más en respuesta al bullicio de los observadores.
Es importante considerar que Harambe pesaba cerca de 200 kilos, razón por la cual, pese a que no presenta una naturaleza agresiva, estos gorilas son considerados mamíferos de clase 1, es decir, la clase más peligrosa en el reino animal. Además la labor de Harambe es la de proteger al grupo y hariá cualquier cosa para llevarla a cabo. A este respecto dice la zoóloga Amanda O’Donoughe, “He visto el video de Harambe y el niño una y otra vez. La postura del gorila y sus labios apretados es señal de agitación –señal de que estaba estresado. Cuando un gorila se para tenso en sus nudillos, con los hombros altos y los labios apretados, está listo para intimidar a quien seaes probable que Harambe no se separara del niño sin hacerle daño, aclaro que esto es simplemente por su tamaño y fuerza, no por un intento malvado... Los tranquilizantes parecían una buena opción, aunque no los utilizaron por dos razones: primero, habrían tardado mucho en hacer efecto y en ese tiempo pudo  lastimar al niño. Segundo, porque es posible que Harambe se ahogara en el foso si estaba inmovilizado en el agua”.
La mayoría de los grupos defensores de animales argumentan que han existido casos anteriores en que algún niño cayó a la fosa de algún Gorila y estos se mostraron tranquilos e incluso protectores. Tal es el caso de Jambo, un gorila del zoológico de Jersey, UK, quien se acerca tranquilamente a revisar a un niño de 5 años que había caído al foso y estaba inconsciente, para luego alejarse en cuanto el niño despertara y comenzara a llorar. Este momento lo aprovechan los rescatistas para sacar al niño. El segundo caso que se menciona es el ocurrido en el zoológico de Brookfield, USA, cuando un pequeño de 3 años vuelve a caer inconsciente en la fosa de los gorilas. Esta vez una gorila hembra de nombre Binti cargó al niño junto a sus bebés gorilas y lo llevó hasta la puerta de los cuidadores, donde estos lo tomaron sano y salvo (Jane Goodall observa que, a su parecer, Harambe estaba por rodear al niño con sus brazos, al igual que Binti, pero ya no ahonda en esto).
Es importante señalar que dichos casos tienen en común a un niño inconsciente, por lo que probablemente los gorilas no se hayan sentido intimidados. Con Harambe, el niño estaba plenamente consciente y aunado a la agitación de los visitantes era muy probable que el gorila presentara señales de estrés y lastimara al niño aun sin una intención real de hacerlo.
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Como dije más arriba, quiero pensar que quienes tomaron la decisión de disparar a Harambe lo hicieron pensando que era lo mejor para todos. Y si elijo pensar esto es por dos razones: porque me veo frente a una tragedia en la que no sirve de nada lanzar culpas, y porque trato de ser comprensiva con ellos. Algo terrible ha pasado pero espero no ser la única que tome esto para reflexionar respecto a la posición en la que estamos y el lugar al que podemos llegar, para esto me parece importante analizar la escena completa: ¿por qué un niño de 5 años pudo entrar a la fosa del gorila? Y no me refiero a la mala vigilancia parental, me refiero a las prioridades de los zoológicos (¿estética sobre seguridad?), y ultimadamente ¿cuál es la necesidad de los zoológicos?
En la actualidad los zoológicos justifican su existencia con actividades de conservación, difusión, educación ambiental, investigación y recreación. Tan sólo en los zoológicos de la Ciudad de México se ha logrado, por lo menos, preservar poblaciones de animales en riesgo como el Lobo Mexicano, el Panda Gigante, el Ajolote, entre otros. Mientras esto es cierto, hay quienes dicen que el cautiverio nunca podrá reproducir las condiciones del entorno natural para cada especie, cosa con la cual concuerdo absolutamente. Sin embargo, cabe recordar que, muchas de las especies que se mantienen en cautiverio (o específicamente en zoológicos), están ahí porque su hábitat se ha visto amenazado directa e indirectamente, por actividades del hombre (carreteras, centros comerciales, asentamientos irregulares, contaminación) o por otros fenómenos naturales, aunque las causas en esta segunda categoría no tienen el mismo impacto que las de la primera.
¿Los zoológicos son un mal necesario? Evidentemente son un mal porque estamos decidiendo encerrar especímenes que tienen derecho a una vida libre; necesarios no creo, me parece que la reproducción en cautiverio es más exitosa en espacios menos limitados, al igual que la investigación. Sin embargo hay que atenerse a la labor de divulgación, no se ama, ni se cuida, lo que no se conoce; no es lo mismo ver un tigre en fotografías que en vivo y hace mucha falta retomar contacto con la naturaleza, enseñar a apreciar toda la gama de seres vivos existentes para contagiar las ganas de cuidarlos.
Frente a este caso creo que lo más importante es reflexionar acerca de la necesidad de los zoológicos ¿Valdrá la pena seguir promoviendo su existencia? ¿No podemos abogar por la construcción de otro tipo de actividades que acerquen a las personas a la vida salvaje sin sacrificar tanto la comodidad y libertad de los animales? Hace mucha falta que los expertos se manifiesten y opinen.
Y para los que se plantean un enfoque práctico y busquen una manera de ayudar a los gorilas u otras especies de primates, les comparto el enlace al sitio Honoring Harambe, propuesto por el zoo de Cincinatti, y a la fundación Jane Goodall, más abajo.

Fuentes y otros sitios de interés:

Dónde ayudar:


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